Cuando se nombra a Jorge Gumier Maier se lo asocia, de manera casi directa, a su rol como gestor cultural en la escena de los '90 del Rojas. En La diferencia, nueva muestra en la Colección AMALITA, esa labor por la que es reconocido pasa a un segundo plano o, más bien, se presenta como complementaria a su propio rol como artista.
La exposición, curada en gran parte por Francisco Lemus y con participación de Lorena Vega, en los archivos, y Laura Hakel, en la edición del catálogo, presenta al Gumier Maier artista, curador y también como el activista gay que redefinió el arte argentino contemporáneo desde los márgenes de la cultura porteña.
Con una propuesta arquitectónica a partir del triángulo "que simboliza la lucha de los gays y de una parte de la comunidad LGBT", realizada por el estudio de Karina Greth, la expo recorre el arco completo de su trayectoria: desde sus primeras obras de finales de los años 70 hasta los dibujos y collages que produjo en Tigre antes de su muerte, a partir de obras de colecciones privadas e institucionales, fondos documentales escasamente conocidos, un catálogo bilingüe con ensayos comisionados y fuentes de época, y un video documental.
Jorge Gumier Maier (Buenos Aires, 1953–2021) fue, durante siete años, el responsable de uno de los programas curatoriales más disruptivos de la Argentina reciente. Entre 1989 y 1996, al frente de la Galería de Artes Visuales del Centro Cultural Ricardo Rojas, reunió a artistas que venían del underground, de las clases trabajadoras y de las periferias culturales y que aún no tenían lugar en el circuito oficial.
"Se habla mucho de Gumier Maier como articulador de una escena porque asumió en el Rojas en 1989 y promovió a un grupo de artistas que marcó un antes y un después en el arte contemporáneo. Sin embargo, nuestro punto de partida fue reivindicar un aspecto poco transitado en términos de exhibiciones sobre Gumier Maier: la importancia que tuvo como activista gay y militante en los años 80. Habitó esos primeros grupos de activistas del Frente de Liberación Homosexual y de personas que volvían a Buenos Aires después de la dictadura. Allí comenzó a activar de manera colectiva", dijo Lemus a Infobae Cultura.
Y es que antes de convertirse en la figura central del arte de los 90, militó desde comienzos de los años 80 en el Grupo de Acción Gay (GAG), uno de los colectivos de activismo más radicales de la posdictadura, que operaba en la intersección del underground y las disidencias sexuales, combatiendo la discriminación y las detenciones arbitrarias que persistían ya en democracia. Entonces, editó, junto a otros integrantes del grupo, la revista Sodoma en 1984 y 1985, y publicó textos en las revistas El Porteño y Cerdos & Peces.
La exposición dedica un eje entero a ese período de activismo, con documentos de las agrupaciones y dibujos tempranos de Gumier Maier difundidos en Estados Unidos, que revelan la dimensión internacional de esas luchas.
"Nos parecía importante mostrar por primera vez en una exhibición ese desarrollo como activista, habitando plataformas colectivas de la activación sexopolítica. Renovó su biblioteca, leyó, recibió influencias y pensó la cuestión gay en una dimensión internacional. Fueron procesos que, en otros contextos, se habían dado desde fines de los años 60, pero que en Argentina, aunque existieron a partir del Frente de Liberación Homosexual, se interrumpieron con la dictadura", agregó.
En el inicio del recorrido se presenta también el video documental Jorge Gumier Maier: rozando la plenitud, dirigido por Joaquín Aras y Vega, con cámara de Juan Renau, que trabaja la idea de archivo afectivo: imágenes y recuerdos de artistas que compartieron su vida y sus primeros años como activista, desde Marcelo Pombo a Daniel Molina (quien lo recomendó para dirigir la Galería del Rojas) a Inés Katz y el crítico Fabián Lebenglik.
Luego, la muestra se organiza en relación con obras que van desde fines de los años 80 hasta el último tramo de su vida, donde aparece un proceso vinculado con el desarrollo del arte abstracto, la reflexión sobre el ornamento y la utilización de materiales encontrados.
El eje curatorial recorre los momentos centrales de su gestión al frente del Rojas: la muestra El Rojas presenta: Algunos artistas (Centro Cultural Recoleta, 1992), co-curada con Magdalena Jitrik, y el seminario ¿Al margen de toda duda? (Rojas, 1993), que alimentaron el debate sobre el llamado "arte light", en el que teorizó esa práctica bajo el nombre de "modelo doméstico" en textos que escribió entre 1989 y 2003.
Lemus señaló que los artistas que promovió Gumier Maier "provenían de las clases trabajadoras y de las periferias culturales. Muchos eran gay y muchas eran mujeres, y su lugar en los 80 era el underground, no las salas de exhibición. Fue esa diferencia la que valoró e impulsó desde sus escritos y polémicas".
"Durante los 90, fue artista y curador. Parte de su pensamiento curatorial y artístico se expresó con fuerza en su escritura. Por eso quisimos exhibir varios de sus textos, donde diagnostica el arte contemporáneo, su devenir y hacia dónde debía ir".
"Gran parte del arte que hoy realizan artistas jóvenes dialoga con el grupo del Rojas que él promovió. Él ya había empezado a advertir a artistas que exponían en boliches o salas muy pequeñas y que estaban fuera del circuito oficial, de los premios, de los museos y de la pintura neoexpresionista", sumó Lemus.
En ese sentido, en una de las salas internas, se pueden observar textos curatoriales de exposiciones individuales, que permiten ver su pensamiento aplicado a la lectura de un artista y, al mismo tiempo, piezas documentales que muestran una característica de la Galería del Rojas. Aunque era un espacio institucional, muchas de las piezas gráficas se hacían a pulmón, como flyers hechos por los propios artistas, en documentos que expresan esa mirada del under y de la contracultura.
Allí se ven textos de gran importancia, como Avatares del arte, de 1989, publicado en La hoja del Rojas; el primer texto que escribió sobre Pombo, uno de sus artistas predilectos; El estado del arte, reproducido al final de la exhibición; y El trabajo o el porvenir del arte, en los que diagnostica y critica un arte alienado al servicio de agendas globales.
También su última declaración pública sobre el arte quedó en el texto El Tao del arte (1997), con el que cerró su ciclo curatorial en el Rojas: "Que el arte como la vida no conduzca a ninguna parte es la razón de nuestra libertad, la posibilidad de nuestra salvación".
Como artista, Gumier Maier desarrolló una obra abstracta con materiales encontrados: fórmicas, estampados, perlas, maderas del río. Esa producción dialoga con las vanguardias del arte moderno argentino desde una mirada personal en la que el ornamento funciona como motor creativo. En esta sección se incluyen bocetos, trabajos sobre papel, videos, afiches, catálogos e invitaciones.
"Recién en 1997, cuando se va del Rojas, empieza a tener más tiempo para su producción. Nunca dejó de producir, pero durante sus años como curador atravesaba muchas situaciones: su pareja, Omar Esquivel, murió de sida en 1994, y tuvo que hacerse cargo de esa situación, además de ser el curador y representante de un grupo de artistas talentoso y notable", dijo el curador.
Y agregó: "A medida que se desprendió de ese rol curatorial, le dio más rienda suelta a su producción artística. Por eso se habla más del Gumier curador o intelectual que del artista. En esta exhibición hicimos lo contrario: están los documentos y los núcleos que dan cuenta de su pensamiento y de su accionar colectivo, pero lo que debía prevalecer era su obra y su proceso creativo en distintas etapas".
Por otro lado, un sector especial está dedicado a la etapa posterior a su mudanza al Delta del Paraná, a comienzos de los años 2000, cuando los dibujos de flores y composiciones de pequeño formato reemplazaron la formalidad de sus obras abstractas.
Lemus describió ese retiro como la puesta en práctica de sus propias ideas: "Crear como puro goce, encontrar belleza en todas partes, borrar distinciones, atender tanto a los artistas como a quienes producen a escala doméstica, evadir las agendas globales y las tendencias. Habitar la diferencia. Volverse ininteligible en un mundo que necesita categorías".
Realizadas entre 1997 y 2000, estas obras condensan "un deseo y una necesidad plástica de irse al espacio, de desarrollar y reflexionar sobre la idea de ornamento", a partir de la recuperación de la idea del marco recortado de la vanguardia.
En el último piso está el cuarto núcleo, curado por Vega, dedicado a su pensamiento como artista y a sus bocetos, que abarcan su actividad desde principios de los años 90 hasta el último tramo de su vida.
En ese núcleo se ven sus bocetos y sus análisis de la forma, pero también una serie de dibujos y flores donde juega a ser un artista de barrio, un pintor de domingo, ya que "realiza esas flores de manera gozosa, casi como un cable a tierra con su propia producción".
*Jorge Gumier Maier, La diferencia, en Colección AMALITA, Olga Cossettini 141, Puerto Madero. De jueves a domingo, de 12:00 a 20:00. Entrada general, $20.000; residentes argentinos, $10.000 (presentando acreditación/DNI) y menores de 12 años y personas con discapacidad, sin cargo todos los días.