"Queríamos demostrarle a la gente que se puede trabajar juntos". Karina Milei eligió esas palabras mientras observaba los preparativos para la llegada del papa León XIV a la Argentina. En la recta final hacia una de las celebraciones religiosas más importantes de las últimas décadas en el país, la hermana del Presidente se mostró sonriente y habló de cooperación, convivencia y paz. Hubo incluso "un primer milagro que cayó desde el cielo", como bromeó la delegación que la acompañaba en esas horas, cuando "El Jefe" agradeció expresamente la colaboración y el trabajo mancomunado con las provincias de Córdoba y de Buenos Aires. A su lado, Jorge Macri asentía con la cabeza y no dudaba en aplaudir ante el remate de cada frase. La escena pretendía transmitir un mensaje institucional claro: las grietas políticas podían quedar momentáneamente a un costado. Sin embargo, detrás de esa postal de concordia se escondía una de las peleas más incómodas del universo político que acompaña a Javier Milei.
Es que Mauricio Macri tomó una decisión que deja al descubierto la profundidad del enfrentamiento con su primo: Infobae pudo confirmar que no asistirá a la misa que el sumo pontífice celebrará el próximo lunes 9 de noviembre frente al Monumento a los Españoles. "Recibió la invitación pero priorizó su agenda ya programada porque no quiere cruzarse con Jorge", confesó, sin rodeos, una fuente del entorno más cercano del ex presidente. Sus allegados también admitieron que hubo intentos del Gobierno nacional hasta último momento para convencerlo de participar de alguno de los eventos de León XIV, pero que "no alcanzaron". El fundador del PRO ya resolvió que el día de la celebración religiosa ni siquiera estará en territorio porteño.
La ausencia no es una cuestión de protocolo ni un desencuentro familiar de sobremesa. "Mauricio está disgustado con la gestión porteña, con la estrategia política y con la decisión de buscar la reelección en 2027 sin consensuar con nadie", enumera un dirigente de su riñón. La novela, que tiene capítulos interminables de acercamientos y rupturas, también involucra el reparto de poder dentro de la estructura partidaria, la intermediación del omnipresente Daniel Angelici y las negociaciones todavía inconclusas con La Libertad Avanza para definir cómo competir en el principal distrito que maneja el ecosistema amarillo. Es una capa extra de complejidades para los negociadores de uno y otro bando: mientras la Casa Rosada busca construir una alianza electoral, sus socios potenciales siguen discutiendo entre ellos quién tiene la última palabra.
La derrota de mayo de 2025 aporta una explicación de fondo: en las legislativas porteñas, el oficialismo capitalino terminó tercero, detrás de La Libertad Avanza y del peronismo, una señal que encendió alarmas en la ciudad que administra desde 2007. Desde entonces, la saga tuvo episodios concretos como la salida de Ezequiel Sabor de la Secretaría de Gobierno y su reemplazo por Francisco Quintana. No fue un movimiento irrelevante: se trata de un área clave para la articulación territorial. Nadie descarta que pueda haber nuevos cimbronazos.
Enterados del faltazo, la reacción desde la sede de la calle Uspallata no se hizo esperar. "¡Qué raro todo! Hace horas Mauricio y Jorge estuvieron en la cena de la consultora ABECEB y se saludaron delante de varios integrantes del Círculo Rojo. Y este mismo lunes estuvieron juntos en la mesa nacional del PRO escuchando el panorama económico sombrío que trazaron Nicolás Dujovne y Guido Sandleris. Nos parece una excusa chiquita y liviana. Es ridículo", retrucó ante Infobae un miembro de peso del equipo del jefe de Gobierno, que relativiza la profundidad de las discrepancias entre los familiares. Otros miembros de esa gestión no son tan ecuménicos: "Si Mauricio no va a rezar con León no es por la tensión o no que pueda tener con Jorge sino seguro por otros motivos personales que no quiere contar. La verdad, parece que simplemente no quiere ir y busca una coartada". Hay más: en las oficinas del alcalde ironizan que el Gobierno porteño dispone de 300 lugares para la celebración de Palermo, "por lo que el calabrés podría asistir sin siquiera tener que cruzarse con nadie que no quiera".
La contradicción no podría ser más llamativa: a poco más de 48 horas de que el líder de la Iglesia Católica desembarque en la Argentina con un mensaje de encuentro y unión, dos de los principales referentes del PRO ni siquiera consiguen asegurar su presencia conjunta en una celebración religiosa. Y ese affaire acaso sea apenas una muestra de lo que sucede en el resto del tablero: la visita de León XIV está obligando a los protagonistas de la arena nacional a moderar sus diferencias y a ensayar una tregua institucional, pero no consigue detener las disputas internas ni resolver los problemas que los esperan cuando el avión despegue rumbo a Perú.
Aun así, hay quienes ni siquiera se permiten disfrutar de ese breve paréntesis en las hostilidades: en el corazón del poder libertario, una figura de peso sigue moviendo sus fichas como si nada extraordinario estuviera por ocurrir.
"No duerme porque está todo el día trabajando. No se le escapa un detalle de la rosca política. No hay forma de que no sepa los nombres de los candidatos y los desafíos de cada rincón del país. No piensa en otra cosa que la reelección. Y, sobre todo, no quiere que haya ningún inconveniente con la visita del Papa". La descripción de un ministro podría ser el reflejo perfecto de cómo está en la actualidad el presidente Javier Milei. Pero no. Las palabras hacen referencia a Karina, su hermana, que se hizo cargo personalmente de la coordinación política de la gira apostólica y que, en paralelo, mantiene bajo estricta vigilancia cada movimiento de La Libertad Avanza de cara a las elecciones de 2027.
El operativo papal es una demostración más de la centralidad que adquirió la secretaria general. Desde las primeras reuniones de febrero viene encabezando los contactos con los representantes de la Iglesia, con las autoridades de las distintas jurisdicciones involucradas y con los responsables de la logística y de la seguridad. También supervisó la organización de las convocatorias protocolares y las invitaciones a dirigentes oficialistas y opositores. Y hasta se encargó de delinear el código de vestimenta para los eventos públicos. La intención es que no haya lugar para sobresaltos de ningún tipo durante las cuatro jornadas de actividades.
Con el cruce de los Macri ya descartado, valdrá la pena prestarle atención a dos coincidencias interesantes. Por un lado, el posible reencuentro de Javier Milei con Victoria Villarruel en el Palacio Libertad en un acto al que fueron invitados los 23 gobernadores, el jefe de Gobierno porteño, legisladores de diferentes espacios, jueces de la Corte Suprema y empresarios. Por el otro, la interacción que puedan tener Diego Santilli y Axel Kicillof en Luján, en la última misa del Papa en territorio argentino: el gobernador bonaerense sin posibilidad constitucional de un nuevo mandato que quiere llegar a Balcarce 50 y el aspirante oficialista a ocupar el rol que quedará vacante.
El jefe de Gabinete y el mandatario peronista mantienen diferencias que exceden largamente sus pertenencias partidarias: la Provincia insiste en que necesita respuestas de la Casa Rosada y no solamente coordinación para montar escenarios religiosos. Carlos Bianco, ministro de Gobierno, fue específico y apuntó directamente a "El Colo" por las demoras en los avales nacionales que Buenos Aires necesita para acceder a operaciones de financiamiento. "Ya no le pedimos plata, no tiene que poner un peso", protestó. Javier Alonso, desde la cartera de Seguridad, aseguró que ya enviaron 21 solicitudes de audiencia con Milei y por eso aprovechó el trabajo conjunto por la visita papal para renovar públicamente el reclamo.
La magnitud del acontecimiento también se refleja en el despliegue de recursos públicos. La Ciudad anunció un operativo que involucra a más de 19.000 policías, médicos y agentes de tránsito. Buenos Aires sacará a las calles 12.000 efectivos, 1500 trabajadores de la salud y 15.000 voluntarios para las actividades en Claypole y Luján. Y Córdoba aportará cerca de 14.000 personas al dispositivo conjunto de seguridad y asistencia. A esas estructuras hay que sumar los dispositivos nacionales, los gastos de producción y una serie de contrataciones cuyo costo global todavía no está completamente consolidado. En ese contexto, el Gobierno aprobó, mediante el decreto 1334/2026, reglas especiales de protección aeroespacial para esas jornadas que contemplan la posibilidad de derribar aeronaves declaradas hostiles.
¿Alcanzarán las 70 horas que el Papa pasará en estas tierras para modificar, aunque sea momentáneamente, el clima de confrontación que atraviesa la nación? La Conferencia Episcopal espera que el viaje apostólico favorezca "la comunión de los argentinos" en un momento de "necesidad" de unión del pueblo, según manifestó este jueves el arzobispo Marcelo Colombo. De todos modos, los números no parecen alimentar demasiado entusiasmo. Según el último estudio nacional de Management & Fit, la consultora que dirige Mariel Fornoni, el 67,9% de los encuestados considera que la presencia del líder espiritual contribuirá poco o nada a mejorar la convivencia social. De hecho, el 47,6% directamente cree que no ayudará en absoluto. Ese mismo relevamiento agrega un dato extra de especial peso para LLA: el desempleo volvió a ubicarse entre las principales preocupaciones de la población, mientras que el 56% evalúa negativamente la situación económica general del país. Un recordatorio incómodo para el Gobierno: por más trascendente que resulte la llegada del sucesor de San Pedro, las preocupaciones materiales seguirán esperando respuestas.
El panorama internacional tampoco le ofrece demasiados motivos para festejar a Javier Milei. El Presidente observa cómo varios de sus principales aliados o referentes ideológicos atraviesan momentos delicados: Donald Trump acaba de sufrir una paliza electoral que dejó al Partido Demócrata con el control de ambas cámaras del Congreso estadounidense; en Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva consiguió su reelección con más de 64 millones de votos frente a un Flávio Bolsonaro, que huyó rápidamente de su país; Benjamín Netanyahu no logró asegurarse una mayoría parlamentaria en Israel y ahora deberá enfrentar negociaciones complicadas para formar gobierno; y, como si faltara un condimento regional, Santiago Peña presentó su renuncia a la presidencia de Paraguay en medio de un escándalo financiero que dejó a millones de personas sin acceso a sus ahorros. El mapa está lejos de ser uniforme, pero la acumulación de dificultades entre dirigentes afines al mandatario libertario introduce una dosis adicional de incertidumbre en un contexto que ya venía cargado de sobresaltos.
En la Casa Rosada, sin embargo, la preocupación más inmediata sigue estando bastante más cerca que Washington, Brasilia o Jerusalén. El desafío central del Gobierno es conseguir que la estabilidad macroeconómica empiece a traducirse en mejoras tangibles para una sociedad que todavía espera resultados. Y la novedad de esta semana es que Luis "Toto" Caputo, uno de los principales defensores de la idea de que el orden fiscal terminará acomodando todo lo demás, presentó una serie de medidas destinadas a aliviar la situación financiera de las pequeñas y medianas empresas. No se trata de un cambio en la orientación general del programa, pero sí de un reconocimiento explícito de que algunos sectores productivos necesitan asistencia antes de que la recuperación prometida se materialice.
El ministro aprovechó la Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA) para anunciar un paquete de cuatro iniciativas que incluye facilidades para regularizar deudas tributarias y nuevas líneas de financiamiento. Pero la decisión más significativa fue suspender, hasta el 30 de junio de 2027, el inicio de juicios de ejecución fiscal y los embargos de ARCA sobre las PYMES. El argumento oficial es que las compañías necesitan tiempo y liquidez para seguir funcionando sin quedar atrapadas en una cadena de incumplimientos.
La discusión económica también dejó una pequeña novela de internas en el corazón del oficialismo. Federico Sturzenegger impulsó un proyecto que incluía la posibilidad de gravar con un 15% las ganancias obtenidas mediante operaciones con CEDEARs, instrumentos financieros utilizados por los ahorristas argentinos para invertir en activos del exterior. La idea pasó por la mesa política, recibió el aval del área que comanda Luis Caputo y llegó al palacio legislativo justo antes de que estallara la polémica en redes sociales. Si bien el Gobierno se apuró en atribuir la incorporación del artículo a un borrador lleno de polvo, Milei ordenó retirar el proyecto completo. Una secuencia llamativa para una administración que convirtió la reducción de impuestos en una de sus principales banderas.
El Congreso está funcionando a ritmo cansino, condicionado no sólo por los preparativos de la visita del Papa sino también por los viajes de una nutrida delegación argentina a Estados Unidos para seguir las elecciones de medio término que terminaron con una ola azul. Invitados por organizaciones como AmCham o FURP, pudo verse en la nación del norte a funcionarios como Eduardo "Lule" Menem, Ignacio Devitt e Ignacio de la Riva y legisladores como Gabriel Bornoroni, nada menos que el presidente del bloque de La Libertad Avanza en Diputados, y Alberto "Bertie" Benegas Lynch, titular de la estratégica Comisión de Presupuesto y Hacienda de esa misma cámara. A ellos se sumaron los violetas Nicolás Mayoraz y Santiago Santurio. El resultado fue una semana con menos actividad política en los despachos parlamentarios, aunque no necesariamente con menos conversaciones reservadas.
La hoja de ruta más sensible para los hermanos Milei tiene dos expedientes que vienen acumulando demoras: el Presupuesto 2027 y la reforma electoral, con la eliminación o suspensión de las PASO como principal objetivo oficialista. El primero sigue sin conseguir los acuerdos necesarios para avanzar con normalidad en Diputados, pese a la importancia que "Toto" le asigna para garantizar la previsibilidad fiscal del próximo año. El segundo obliga a negociar con gobernadores y bloques aliados que no necesariamente comparten el entusiasmo libertario por modificar las reglas electorales. Son discusiones atravesadas por necesidades diferentes: mientras la Casa Rosada busca asegurar sus prioridades nacionales, los mandatarios provinciales reclaman fondos, obras, respuestas institucionales y condiciones para preservar sus propias estructuras. Por eso, el eventual regreso a la actividad parlamentaria plena no garantiza que aparezcan automáticamente los votos que hoy faltan.
Hay, además, otra cuestión de fondo: la propia estrategia electoral libertaria oscila entre la conveniencia de cerrar acuerdos con los aliados y la tentación de competir contra ellos en sus territorios. Diego Santilli insiste en la importancia de construir entendimientos que permitan sostener las iniciativas del Ejecutivo y evitar una fragmentación del espacio que acompañó a Milei en 2023 y 2025. En cambio, los dirigentes que responden al armado de Karina y los Menem se muestran más reticentes a resignar candidaturas y espacios de poder. Esa discusión, que ya tuvo consecuencias concretas en las negociaciones con el PRO, se repite con distintos matices en las provincias; la desaparición de las primarias, que debía simplificar el panorama, amenaza con volver todavía más trabajosa la construcción de alianzas.
A pesar de su falta de fluidez, el Parlamento consiguió avanzar en un asunto que le había generado fuertes cuestionamientos al Gobierno: el nuevo régimen de financiamiento y prestaciones para personas con discapacidad establece un sistema permanente para reemplazar el esquema de emergencia y garantiza, entre otros puntos, la continuidad de las prestaciones, el financiamiento y la compatibilidad de las pensiones con determinadas modalidades de empleo. El proyecto, que obtuvo en Diputados 237 votos afirmativos, consiguió dictamen en el Senado con el acompañamiento de oficialistas, peronistas, radicales y representantes de otros bloques. La intención es convertirlo en ley en la sesión prevista para el próximo 19 de noviembre. El acuerdo, no obstante, quedó repleto de nuevas tensiones: desde la Casa Rosada reclamaron reducir prestaciones, pero Patricia Bullrich y los negociadores dialoguistas no los incorporaron. Sea como sea, para La Libertad Avanza implica una gran concesión: aceptar modificaciones y compromisos presupuestarios en un área que fue motivo de controversias durante buena parte de la gestión.
No ocurre lo mismo con el conflicto universitario, que sigue lejos de una solución definitiva, a tal punto que docentes, no docentes y estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) volvieron a marchar para reclamar el cumplimiento de la Ley de Financiamiento, sancionada y ratificada por el Congreso pese al veto presidencial. La disputa ya dejó de limitarse a una discusión por partidas presupuestarias y también se trasladó a los tribunales, donde una sucesión de presentaciones, fallos y apelaciones enfrenta al Ejecutivo con las casas de estudios. Otra cuenta que seguirá abierta después de la última misa.
Por fuera de estos asuntos medulares hay un reclamo que llegó directamente desde la Iglesia. El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina aprovechó la última conferencia de prensa dedicada a los preparativos del periplo papal para lanzar una advertencia sobre el proyecto que busca regular las apuestas online y combatir la ludopatía entre los menores de edad. Es una iniciativa que ya tuvo el aval de Diputados, pero que podría perder estado parlamentario a fines de noviembre si la cámara alta no la trata. "Dejar morir esa media sanción es ser parte de esa muerte silenciosa de tantos jóvenes y familias", se le escuchó denunciar al arzobispo de Mendoza, que está al tanto de una propuesta digital que junta firmas para presionar a los legisladores.
El paquete de pendientes incluye también el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, conocido como Ley Malvinas, un texto que el Gobierno presentó como una herramienta para proteger los intereses argentinos en el Atlántico Sur, pero que terminó abriendo discusiones sobre desafíos bastante más amplios. Aunque se introdujeron cambios y consiguió dictamen, las diferencias no quedaron zanjadas.
La sucesión de expedientes legislativos conduce, inevitablemente, a otro de los grandes retos internos del oficialismo: qué hacer con Patricia Bullrich. La senadora dejó de conformarse con expresar matices ante sus compañeros de gestión y empezó a exhibir públicamente el poder político que conserva dentro del mundo libertario. Esta semana, reunió a quince diputados que le responden a la misma hora en la que habitualmente debería haberse desarrollado una reunión de la mesa política de la Casa Rosada, suspendida por Karina Milei bajo el argumento de las ausencias con aviso de funcionarios gravitantes. Coincidencia o desafío calculado, la fotografía confirmó que la ex ministra de Seguridad conserva una estructura propia dentro del oficialismo y que está dispuesta a mostrarla.
El episodio no apareció de la nada. Como viene narrando Infobae, Bullrich viene marcando diferencias con la estrategia parlamentaria del Ejecutivo, con algunos movimientos del partido y, especialmente, con la velocidad de la recuperación de los bolsillos. Incluso, aprovechó el anuncio de Caputo sobre las pequeñas y medianas empresas para recordar públicamente en un posteo en X que llevaba mucho tiempo reclamando medidas de ese tipo. La publicación estuvo acompañada por un video con imágenes de distintas reuniones de trabajo en las que Bullrich plantea la necesidad de fortalecer los sectores que "están muy rezagados". Este jueves, a última hora la jefa de bloque en el Senado hizo otra de las suyas: en un encuentro con el Colegio de Abogados, defendió la libertad de prensa como "el primer control del ciudadano sobre el poder". "Una sociedad que discute en libertad se equivoca mucho menos y corrige antes", definió.
Su posición tiene una lógica política que conocen perfectamente en el primer piso de la Rosada: la dirigente considera que defender el rumbo general no implica aceptar cada decisión sin discutirla y que la reelección presidencial exige mejorar los resultados, tanto económicos como institucionales, que percibe la población. El inconveniente para los Milei es que esa autonomía empieza a incomodar tanto como la necesidad de conservar sus votos.
Las reacciones del karinismo hacia el bullrichismo llegaron por distintas vías. Martín Menem salió a remarcar que dentro de La Libertad Avanza no existen dos candidaturas presidenciales en competencia y que Javier Milei es el único postulante del espacio para 2027. La frase fue interpretada como un mensaje hacia las versiones sobre el futuro de Bullrich, a quien algunos sectores imaginan como eventual compañera de fórmula del mandatario y otros como protagonista de un armado propio. "El Jefe" también eligió mostrar sus propias cartas con un movimiento más sutil: junto al titular de la Cámara de Diputados, encabezó una jornada de formación legislativa que tuvo como anfitriona a Nadia Márquez, senadora por Neuquén y dirigente de confianza de la secretaria general que aparece mencionada en conversaciones internas como posible reemplazante al frente de la bancada oficialista que hoy comanda Bullrich.
Así las cosas, Milei encara la visita del pontífice con una colección de asuntos sin resolver. Cuando el miércoles 11 de noviembre, después de la multitudinaria misa en Luján, León XIV se despida de Buenos Aires y vuele hacia Lima, los integrantes del Gobierno habrán compartido ceremonias, escuchado homilías y participado de encuentros con adversarios a los que difícilmente hubieran convocado por motu propio. La ausencia de Mauricio Macri en Palermo habrá sido apenas una señal anticipada de los límites de esa convivencia. Durante las horas siguientes volverán los teléfonos rojos que suenan sin parar, las reuniones de urgencia, la rosca a contrarreloj en el Congreso, las presiones de los aliados, los reclamos de los gobernadores y las discusiones por los alivios económicos. Porque por más que todos los actores políticos se esfuercen en mantener las formas mientras el Papa esté en el país, la tregua tiene fecha de vencimiento.